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Autor: Endyamar martes, 29 de abril de 2014

Cazador de Demonios surgió como un proyecto aparte de otros muchos que tengo en mente o en desarrollo junto a otros miembros del Cuartito. No lo emplacé en ningún mundo o ambientación más allá de una idea general de que fuera una novela de Capa y Espada con componentes fantásticos. Estaba más preocupado por poder acabarlo cada semana que por los detalles sobre la ambientación. La verdad es que pensaba que las ideas irían surgiendo conforme escribiera y más tarde podría limar detalles en posteriores correcciones (lo que sin duda tendrá que ocurrir igualmente).



                Sin embargo en un momento dado pensé que por qué no utilizar algo que ya tenía hecho y que me gustaba. Mientras que los cuatro primeros capítulos son muy neutros en a lo que ambientación se refiere (exceptuando la ciudad de Blackgate, que es un elemento de otro proyecto “La Reina de las Malvas”) a partir del capítulo cinco empecé a meter elementos más específicos como son los exploradores de Alire, con sus mazas-espadas o la mención a las llamadas Tierras Secas y la Orden de la Magia.



Esto se debe a que entonces decidí emplazar el proyecto en un mundo de fantasía que Ignaudito desarrolló hace tiempo y que ha ido enriqueciéndose conforme pasaban los años. Este es el mundo de Islorie.

Islorie comenzó siendo una novela, la cual es muy probable que acabe incluyendo el proyecto de Cazador de Demonios (atendiendo a conversaciones que he tenido con Ignaudito a raíz de los últimos capítulos). La primera imagen que tenemos de Islorie es esta.



Por aquel entonces gustaba de dibujar escenas sin ningún motivo concreto e Ignaudito al ver ésta se le ocurrió la idea de darle una historia. Así comenzamos con “Islorie, la profecía de la espada”. No voy a comentar mucho el argumento pues me cargaría la trama pero digamos que los personajes fueron evolucionando y la trama también.

Pero si algo me gustaría destacar fue la inclusión de un personaje en concreto, Mornafel. Este nigromante, hijo de Ignaudito, es posiblemente el villano con más carisma que he tenido el placer de conocer, usuario de un humor negro que roza lo sublime y maestro de lo pragmático se convirtió en un elemento muy importante, tanto de la novela como de la ambientación posteriormente. Hasta tal punto es así que, a veces, cuando alguien suelta un comentario cruel pero gracioso se ha dicho “Eso es muy Mornafel”.



Por diversos motivos se dejó a un lado la novela. Sin embargo nunca se llegó a aparcar el mundo, que estaba en nuestras mentes en muchos momentos. Fue entonces cuando Ignaudito comenzó a unir las piezas del escenario, creando una ambientación para D&D primero y para otros sistemas posteriormente. Y Comenzó, cómo no, por un mapa.



El escenario estaría desarrollado tras los hechos ocurridos en la novela. Un cataclismo había lanzado parte de la luna contra el mundo,  alterando desde la geografía (un nuevo continente compuesto por la mayor parte de la luna y los restos geoestacionarios que producían una oscuridad perpetua al noroeste del continente) hasta el uso de la magia, que necesitaría de unos cristales provenientes de ésta para poder realizarse. 

Simplificando mucho nos encontrábamos con los típicos bandos de luz y oscuridad, a la izquierda y a la derecha del mapa respectivamente. En medio los Pueblos Libres que recorrían todo el centro del continente. Aunque dicho así es lo más simple del mundo en realidad cuando jugabamos siempre teníamos la idea de que las personas no son tan buenas ni tan malas (exceptuando extremos, vale) sino que dependía del prisma desde el que se mirase. Esta es sin duda una de las ideas que más tarde desarrollaríamos en Unrealms.

Mientras más jugábamos al escenario más crecía este de la mano de Ignaudito que llegó a dibujar a mano hasta unos 40 mapas distintos de cada una de las regiones que componían el continente. 


 

Las razas jugables comenzaron a crecer también conforme corríamos nuestras aventuras de las que guardamos buenos recuerdos. Las tres principales campañas que jugamos tenían como protagonistas a la compañías de mercenarios A Sangre y Fuego, el Ala Esmeralda y un entrañable grupo de kobolds. También se hicieron enemigos, como el propio Mornafel y Sallazar, uno de los mejores villanos recurrentes del Cuartito que en un principio fue un personaje de uno de los miembros, Alex.



Cual fue nuestra sorpresa cuando la campaña de los kobolds acabó con el surgimiento de un dracolich de fuego llamado Volkabraxas.


En definitiva se convirtió en un mundo bastante amplio y complejo. El cazador de demonios es una historia que pienso va a beneficiarse de todos esos años de trabajo y desde luego me facilitan mucho la labor de escribir. Hoy en día Islorie sigue bastante presente en las idas y venidas del Cuartito, cambiando conforme le buscamos el sitio que le corresponde. El tiempo dirá en que acabará convirtiéndose.

Mientras os dejo el resumen de lo acontecido en Cazador de Demonios, muchas gracias y espero que os guste.


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