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Autor: Fran martes, 25 de noviembre de 2014

Tras la primera incursión de este blog en los videojuegos en la que tratamos sobre Wasteland 2 y el rol más tradicional hoy damos un giro completo y viajamos a la Tierra del Sol Naciente para hablar de un JRPG que sigue la tradición más clásica de su género: Bravely Default.

El Heredero espiritual de los primeros Final Fantasy


Bravely Default es la vuelta de Squarenix a la fórmula que tanto éxito consiguió desde su primer Final Fantasy en NES hasta su décima entrega en la época de PS2 y que abandonaron más tarde con sus secuelas más recientes, una fórmula que ha dado a conocer el RPG japonés a nivel mundial gracias a su saga estrella y que cientos de compañías han adaptado en el transcurso de los años.


Cuando digo que es el heredero espiritual de Final Fantasy no es sólamente en las mecánicas jugables, sino que realmente el juego podría pasar perfectamente por uno de su saga más icónica al usar muchísimos elementos extraídos directamente de ella. Nos podemos encontrar los famosos plumájes fénix, enemigos "cait sith", barcos voladores y profesiones tan clásicas en la saga como la de mago rojo entre muchas más cosas. En definitiva, Squarenix ha creado un Final Fantasy para la portátil de Nintendo y por alguna razón que desconocemos no ha querido nombrarlo como tal pero sólo hace falta jugar unos minutos para que cualquiera que esté familiarizado con sus juegos vea el juego como lo que realmente es, una vuelta a los orígenes.

Historia

 

La historia como suele ser lo normal en los juegos de rol de corte oriental no es gran cosa, en este caso controlamos a cuatro personajes que tienen que restaurar el poder a los cuatro cristales elementales que hay por el mundo para salvarlo de la oscuridad que se está extendiendo.
Afortunadamente los protagonistas no parecen una banda de J-pop
como se ha puesto de moda en los juegos más comerciales de la compañía
Como argumento no es una maravilla pero hay que decir a su favor que una vez que se llega a avanzar por sus capítulos se va complicando y no es tan simple como parecía en un principio, añadiendo a la historia paradojas temporales y viajes a mundos paralelos en los que la historia no ha transcurrido tal y como la conocemos con las consecuencias que eso trae.

Uno de los puntos a favor de la historia es que a partir del capítulo 4 podremos tomar una decisión que afectará al resto del juego hasta su fin, creando un camino alternativo. Al terminar el juego podemos salvar la partida y al cargarla nos encontraremos en el momento antes de tomar esa decisión, pero manteniendo el nivel y el equipo de los personajes de nuestra partida.

Un viaje por Luxendarc

 

Como ya he comentado antes la faceta jugable del juego es un viaje al pasado a los tiempos en los que Final Fantasy era el referente absoluto del JRPG a nivel mundial, y todo el que pruebe durante unos minutos este juego recordará las horas invertidas en sus hermanos mayores.

Los escenarios en movimiento son una auténtica delicia visual

Lo primero que llama la atención al empezar a jugar son los escenarios; en un primer vistazo parece que hayan tomado como referencia los Final Fantasy de Playstation, sobre todo vienen a la mente los escenarios de Final Fantasy IX por su similitud en ambientación, hasta que nos damos cuenta de que han cambiado las antiguas localizaciones prerenderizadas por polígonos en tiempo real.
 
Aunque no lo parezca el escenario es totalmente poligonal
Esto puede echar para atrás a algunos de los jugadores más nostálgicos, pero nada más lejos de la realidad; echando mano de la faceta más artística de los profesionales de la compañía han usado una mezcla de escenarios 3D con texturas dibujadas a mano dando vida a escenarios que parecen ilustraciones en movimiento, y que aún acostumbrados a los gráficos fotorealistas que podemos disfrutar hoy en día en algunos juegos nos harán desencajar la mandíbula, sobre todo con el efecto 3D de la consola activado.

En escenarios exteriores y en dungeons se han usado escenarios más convencionales pero que hacen su trabajo de forma espléndida y que logran que nos olvidemos de que estamos jugando en una consola portátil, aunque indudablemente la joya de la corona son las grandes ciudades, una carta de amor del estudio a sus fans más veteranos.

Combate

 

Es aquí donde vemos la mayor diferencia con los Final Fantasy clásicos, usando el sistema de combate por turnos conocido por todo el mundo pero añadiendo novedades que lo convierten en algo totalmente nuevo, estratégico y muy dinámico.

Al empezar un combate podremos ver los comandos clásicos a los que ya estamos acostumbrados, pero con la adición de dos más: brave y default. Son estos dos comandos los que le añaden el toque estratégico al juego, y paso a explicar el porqué:


Los turnos en Bravely Default se miden en BP o "Battle Points", y cada turno equivale a un BP. Tomando este dato como referencia el comando brave nos permite gastar un turno futuro o BP, dejando nuestros BP en negativo, por ejemplo para momentos de emergencia o para hacer una cantidad más elevada de daño durante un momento concreto (caída de una barrera mágica en un boss, etc) pudiendo hacer ataques auténticamente devastadores o levantando a la party después de un ataque que haya hecho mella.

A su vez el uso del comando default es justamente el contrario, reservar nuestro turno o BP en defensa para poder tener una acción extra en un turno futuro.

A esto hay que añadir que además de este uso algunas profesiones también gastan BP para usar sus habilidades en lugar de puntos de maná, dando como resultado un combate en el que prima la estrategia, sobre todo en jefes finales donde pondrán a prueba nuestra paciencia con algunos enfrentamientos bastante desafiantes.

Como en los Final Fantasy clásicos de NES y SNES se ha añadido un sistema por profesiones en el que tendremos que ir entrenando a nuestros personajes para ir adquiriendo habilidades y ataques propios de cada profesión, y que en combinación con profesiones secundarias(sí, habemus multiclase) harán que tengamos una party variada para enfrentarnos a los retos que nos planteará el juego.

Conclusiones

 

Está claro que este juego no es para todo el mundo, sobre todo si lo que vas buscando es una experiencia de rol puro, pero para los amantes del rol japonés es un indispensable y el mejor juego de su género en años independientemente de la plataforma. Un juego de consola portátil con alma de juego de consola de sobremesa y que no tiene nada que envidiar a los que hicieron grande al género en su edad dorada.

Lleno de secretos, dungeons ocultas con enemigos que nos harán sudar, algún boss opcional que nos dará una sorpresa al encontrarlo y un minijuego de reconstrucción de un poblado, Bravely Default no se hace un juego corto, durando como mínimo unas 50 horas para conseguir todas las profesiones y alrededor de 70 horas para el que quiera profundizar algo más en los secretos y ver los dos finales. Recomendado si sois de los que cada vez que se anuncia un nuevo Final Fantasy os echáis a temblar pensando en las últimas entregas y recordando lo que una vez llegó a ser la saga estrella del rol japonés.

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