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Autor: Paet miércoles, 19 de febrero de 2014



Buenas a todos, en esta entrada me gustaría entrar a discutir y divagar una parte para mi esencial de cualquier sistema, no es la parte más importante y, de hecho, ni siquiera es la parte más usada, estoy hablando de las ayudas o acciones en equipo.


Todo jugador que se precie seguro que ha vivido la situación típica en la que realizar una acción es vital y para ello echa mano de sus compañeros de aventuras para, entre todos, conseguir levantar esa puerta de piedra, desactivar esa trampa que los aprisiona o descifrar ese pergamino que oculta la clave de la victoria. Para todas estas situaciones los diversos sistemas de rol establecen muy diversas reglas, desde un bonificador fijo hasta un bonificador dependiente del personaje “ayudante”.

Antes de ver un ejemplo concreto tendríamos que diferenciar que clases de ayudas se pueden prestar:
  • Ayuda acumulativa: sería el tipo de ayuda en el que varios personajes realizan una acción y cada uno de ellos pone su habilidad al completo al servicio de la acción. Por ejemplo: tirar de una cuerda (por simplificar todos juntos suman sus fuerzas al completo aunque no sea así exactamente).
  • Ayuda puntual: sería el tipo de ayuda en el que un personaje realiza una acción y los demás pueden ayudar puntualmente sobre algún tema, dando una pequeña ventaja no totalmente determinante. Por ejemplo: desactivar una trampa, el que la desactiva puede recibir consejos pero sin tocar la trampa el consejero no puede ser 100% efectivo.
  • Ayuda exponencial: sería el tipo de ayuda donde entre varías personas utilizan sus habilidades obteniendo un beneficio mayor a la suma de sus talentos (dicho de otro modo es sinergia, palabra por desgracia que se usa más por directivos y vendemotos que por ninguna otra persona).


Evidentemente todo tipo de ayuda puede salir mal y llevar a restar en lugar de sumar (como cuando mi padre mira por encima de mi hombro y me dice donde está el problema del ordenador).
Para rolear dicha ayuda hay dos formas habituales de hacerse:

  • Dando un bonificador fijo: a “cada ayudante” concede un bonificador fijo a la acción haciendo a cualquier ayudante la misma importancia (exactamente no es así porque el más preparado es más probable que ayude, pero de conseguirlo todos aportan lo mismo). Bajo mi punto de vista esta es la peor de la opciones, matemáticamente hablando tiene sentido dado que el valor absoluto de la ayuda varía porque los mejores ayudan casi siempre, siendo además injusto que una persona muy fuerte ayude lo mismo que el débil si lo consiguen, además este tipo de ayuda es carne de Munchikeo, p.e. en D&D es habitual el +2 a la tirada, esto provoca la siguiente situación:
Supongamos que Brutito con un bonificador de +3 a la fuerza necesita abrir una puerta, para ello necesita superar una prueba de fuerza con dificultad 16, su colega Cazurrito que también tienen un bonificador de +3 a la fuerza decide ayudarle, con lo que si le da el +2 (que no es seguro además) solo tendría que sacar un 11 en el dado (11 + 3 +2 por la ayuda) con lo que la probabilidad de conseguirlo del 50%, si en cambio su otro colega Avispadín les dice que lo intenten por separado la probabilidad de conseguir sube al 64%!!!.
  • Esto pasa siempre que la ayuda sea entre dos y la tirada de dados necesaria siendo uno solo sea 17 o menos, como podéis ver a bajos niveles se dan problemas de Munchikeo que el Master debe subsanar (y si el Master debe intervenir porque el sistema no lo prevé algo malo se ha hecho).


Dando un bonificador variable en función del personaje: la más justa de las formas dado que no presupone que al empujar una puerta te ayuda igual Pumuki que el primo de Zumosol (hay que ser  de la la EGB para entender esta analogía), ¿Cuál es el problema?, que en algunos sistemas los bonificadores pueden ser negativos, y claro, ¿Qué sentido tiene que ayude el que resta? (pensad esa misma frase cuando vayáis a votar por favor). Siguiendo ese sentido si un grupo de 1000 personas con -1 a la fuerza intentan derribar la puerta la hacen más fuerte, luego mucho sentido no tiene.


¿Cuál sería la solución?, pues yo creo que un punto intermedio, se me ocurre que por ejemplo, cada punto superada la dificultad en la prueba de ayudar fuese el bonificador de ayuda, de ese modo tenemos el puntito de azar y además se premia a los mejores dado que fácilmente superarán la dificultad, ¿Qué os parece?,  en los comentarios podéis indicar si os parece una idea propia de un político.

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