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Autor: Marius jueves, 20 de octubre de 2011

Medan el guerrero.
Tras el ascenso por las montañas de la Ladera Helada, los aventureros divisaron el monasterio perdido donde debía estar fraguándose el plan Contagio de La Plaga.
Su misión es arriesgada pero no por ello imposible.

La primera escaramuza, que en un principio trató de ser emboscada para obtener información tuvo lugar contra una patrulla de guardias que reconocían el terreno, una vez eliminados éstos decidieron usar sus trajes para infiltrarse en el monasterio. Habiendo apartado los trozos de carne y frotados los ropajes con la tierra del lugar para disimular la mayor cantidad de sangre posible, el grupo se adentró en el recinto haciéndose pasar por la difunta patrulla simulando la captura del enano.

En un primer momento el grupo se vio forzado a entrar en la sala de baños, donde debían lavar sus cuerpos previamente a la purificación de espíritu que les daría el rezo. Salazar se cambió rápidamente y salió en busca del enano que debía estar en las mazmorras. El resto del grupo quedó expectante asimilando el entorno cuando entró en la habitación un adversario, pese a tratarse de una fuente de información jugosa, los aventureros optaron por acabar con él directamente. Escondieron el cuerpo entre los baños y trataron de mimetizarse con el entorno para obtener información, de lo cual obtuvieron que la ceremonia se estuviera realizando en un patio interior amplio y abierto a las estrellas. Además los guerreros lograron colocarse en lo alto de una de las murallas de la torre desde la cual precipitaron a un guardia a una caída cuasi mortal.

En la torre, la campana de aviso les llamó la atención por su inscripción y la disposición de esta, de modo que una vez localizados Salazar y los dos compañeros restantes, el primero la inspeccionó para descubrir que se trataba de campanas mágicas, las cuales convierten en demonios a quienes las tocan. Y había 3 torres más en las que había guardias con campanas similares. Pese a esta información reveladora, continuaron inspeccionando hasta acabar metidos en el patio interior donde se realizaba un rezo dirigido por un poderoso hechicero, el cual los invitó a rezar y a dejar al enano como sacrificio para el ritual del Contagio. Tras intentos desesperados por parte de Salazar de quedar por encima del otro hechicero, éste comienza a sospechar de la actitud de “los guardias” que tenía frente a él, llegando la conversación a un punto en el que todo el amplio patio observaba circunspecto a los aventureros.

Mientras tanto en otra entrada al patio, los dos guerreros permanecían infiltrados y sin levantar sospecha. En un momento que a Marius el guerrero le pareció determinante pues intuyó (con su magnífico cero en inteligencia) que sus compañeros en el patio corrían peligro se decidió a crear confusión aniquilando a un guardia. El gentío del patio convulsionó y comenzó un caos de movimientos que aprovecharon los aventureros para atacar por la espalda al hechicero. Comienza otra batalla épica por la supervivencia.

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  1. Gracias por tu aportación, seguimos esperando a que el ilustrador ilustre una imagen para la entrada. Ilustrador ilustra!

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